Así aportamos a la conservación de áreas protegidas del Eje Cafetero

Entre los bosques, páramos y humedales del Eje Cafetero, corporaciones ambientales, organizaciones, instituciones y comunidades locales, trabajan de la mano con la Fundación Natura en la protección de cuatro áreas protegidas de esta región, tres de ellas en el departamento de Quindío y una en Risaralda, estas son: el Distrito de Conservación de Suelos (DCS) Barbas Bremen, Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Páramos y Bosques Altoandinos de Génova, DRMI Cuenca Alta del Río Quindío y DRMI Guásimo.

Cada una es de gran importancia para la macrocuenca Magdalena – Cauca, por ejemplo, el DRMI Guásimo, ubicado en el municipio La Virginia (Risaralda), tiene los últimos relictos de bosque seco a borde del río Cauca; en los bosques andinos y subandinos del DRMI Cuenca Alta del Río Quindío crece una de las poblaciones más importantes de la palma de cera (Ceroxylon quindiuense), la cual se encuentra en peligro de extinción; en el municipio de Filandia, ubicado al norte del departamento del Quindío, el DCS Barbas Bremen es un importante corredor de conservación que une ecosistemas de las zonas altas y bajas del Eje Cafetero. Hacia el sur del Quindío se encuentra Génova, ubicada sobre la cordillera central y colindando con los Parques Nacionales Naturales Las Hermosas y Los Nevados.

Desde hace cinco años, a través del proyecto GEF Magdalena Cauca Vive, se han implementado acciones que contribuyen a la restauración ecológica y la recuperación de los ecosistemas de estas importantes áreas como: humedales, páramos y bosques. Entre las actividades adelantadas, se destaca el mejoramiento de sistemas productivos para que fueran más sostenibles, con el aislamiento de remanentes de bosques, división de potreros, banco de forrajes, implementación de bebederos y cercas vivas que disminuyeran la presión que ejerce la ganadería en la zona, haciendo esta práctica agropecuaria más amigable con el medioambiente.

Asimismo, en el DRMI Guásimo, se le apostó al turismo de naturaleza con la adecuación de senderos y el cálculo de capacidad de carga para actividades turísticas con bajo impacto ambiental. En casos como el DRMI Páramos y Bosques Altoandinos de Génova, se diseñó la ruta turística “Tras las huellas del oso andino”, se adecuó y calculó la capacidad de carga de un sendero con el fin de que los propietarios empezaran a vislumbrar el turismo de naturaleza como una alternativa sostenible y se elaboró una propuesta de turismo comunitario en la Vereda San Juan.

En cuanto al fortalecimiento de capacidades locales, se incorporó la temática de áreas protegidas en los Proyectos Ambientales Escolares- PRAES, para lo cual, se adelantaron talleres con alrededor de 410 estudiantes de 24 instituciones educativas del Quindío y se entregó una caja de herramientas con un juego pedagógico, diseñado especialmente para fomentar el conocimiento y apropiación social sobre la fauna y flora de las áreas protegidas.

Por otro lado, con el objetivo de fortalecer la gobernanza, se realizó un acompañamiento permanente a los espacios compartidos entre actores locales de las diferentes áreas protegidas, promoviendo la reactivación de 3 comités interinstitucionales de participación, la generación de planes de trabajo y su ejecución.

Otra de las principales acciones, fue la modelación hidrológica del río La Vieja, uno de los principales afluentes del río Cauca, lo que permitió evaluar cómo los cambios en el clima, el uso de los suelos y otras actividades antrópicas influyen en el ciclo hidrológico y afectan, tanto el recurso hídrico como los servicios ecosistémicos asociados.

Asimismo, la producción de la cartilla “Cuidar el DMI Guásimo. Selección de sus Valores Objeto de Conservación (VOC)”, la cual se enfoca en el trabajo participativo llevado a cabo con entidades regionales y representantes de las comunidades locales para la selección y priorización de tres VOC en el área protegida.

Estas acciones se desarrollaron en convenio con la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder) y la Fundación Ecológica las Mellizas, con el objetivo de preservar los ecosistemas de importancia en el Eje Cafetero, aportar a los objetivos de conservación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) y, a su vez, del Sistema Regional de Áreas Protegidas (SIRAP Eje cafetero), ya que se trabajó con actores sociales e instituciones que intervienen en el manejo de dichas áreas, para la restauración ecológica en el ecosistema, la reconversión de sistemas productivos, la conectividad ecosistémica y la implementación de estrategias complementarias de conservación.

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