Así avanzan los acuerdos por la protección de la cuenca Río Claro

Huella Viva es una alianza interinstitucional financiada por Fundación Grupo Argos y apoyada por: Argos, Celsia, Cornare, Instituto Humboldt, Fundación Amazonas y Fundación Natura. Su área de influencia son 37.747 hectáreas, compuestas por 4 subcuencas del Río Claro que hacen parte de los municipios de: Sonsón, San Francisco, San Luis y Puerto Triunfo, sector conocido como Magdalena Medio Antioqueño.

El objetivo de este proyecto es transformar la gestión territorial a partir de la construcción de portafolios de productos y servicios prediales, de los cuales, los propietarios seleccionan las alternativas a implementar que se constituyen en acuerdos de conservación, restauración y reconversión productiva, para contribuir a la visión integrada de la cuenca y su biodiversidad.

Establecidos los acuerdos, uno de los retos que ha traído este proyecto es “consolidar un sistema de monitoreo y seguimiento que permita evaluar la efectividad y el impacto de las actividades de conservación, restauración y reconversión productiva que se van implementando, con el progreso en la transformación de las condiciones de vida de las familias y las comunidades, así como en la preservación de los recursos naturales”, afirmó Néstor Acevedo, jefe de proyecto.

Y añade que otros de los retos han sido fortalecer aspectos asociados a comercialización o cadenas productivas que le permitan a las familias y comunidades dar continuidad a mediano y largo plazo a lo logrado en el proyecto; y consolidar procesos de comunicación interna con productores para afianzar los conocimientos y construir una plataforma de educación ambiental.

Además de “consolidar herramientas tecnológicas que faciliten la captura y transmisión de información en campo y que estas permitan a productores y otros actores interesados, conocer el estado y avance de los procesos. Reforzar equipos técnicos integrales con capacidad para relacionar elementos productivos, ambientales y sociales”, aseguró el jefe de proyecto.

Entre los avances significativos de los acuerdos se destaca la conservación de zonas de nacimientos, rondas hídricas y relictos de bosques; actividades de restauración, reconversión en modelos de producción pecuaria y la construcción de confianza con las comunidades, a través de una comunicación fluida y transparente que se ha dado gracias a generación de espacios de integración, esparcimiento y conocimiento de experiencias, a través de talleres y salidas de campo.

Y el “fortalecimiento de capacidades técnicas productivas de beneficiarios a través de la transferencia de conocimientos y tecnologías en distintas temáticas. Y por supuesto, el reconocimiento de los productores vinculados en el territorio, lo cual permite estrechar el relacionamiento, generar intercambios y fortalecer lazos de vecindad”, agregó Acevedo.

“Sabemos que todas las acciones deben estar orientadas al núcleo familiar, permitiendo integrar a todos los miembros de la familia, de manera que los jóvenes, que son las futuras generaciones, continúen los procesos iniciados. Siendo así, es necesario fortalecer temas asociados a la comercialización, en donde el núcleo familiar y las comunidades puedan ver los beneficios de conservar y tener una producción más amigable con el ambiente”, concluyó.

Es así como el proyecto Huella Viva ha venido trabajando de forma integral para dar cumplimiento a los acuerdos y por consiguiente cuidar la cuenca Río Claro y sus afluentes, para contribuir al acceso y uso responsable del agua, permitiendo mejorar la calidad de vida de las comunidades.

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