Biofertilizantes, una ayuda natural para el crecimiento de plantas nativas en viveros de ecosistemas altoandinos

La restauración ecológica es una disciplina que busca recuperar ecosistemas degradados y devolverles su capacidad de albergar vida. Sin embargo, este proceso no comienza en los bosques sino en los viveros, conocidos como los detrás de cámaras de la restauración, en donde se propagan las plantas que luego serán llevadas para siembra y establecimiento en campo. Es por esta razón que la calidad de estas plántulas es fundamental, ya que de ella depende en gran parte su supervivencia.

En este contexto y entendiendo la importancia de estos procesos, en el marco del Convenio entre EPM y Fundación Natura, se construyó el vivero: Centro de Investigación y Fomento en Propagación y Viverismo de Plantas Nativas de Alta Montaña – Elsa Matilde Escobar, ubicado en la Reserva Biológica Encenillo, en Guasca (Cundinamarca), enfocado en la propagación de especies nativas de ecosistemas de alta montaña para acciones de compensación ambiental.

Considerando que el vivero también busca ser un centro de aprendizaje, se llevó a cabo el desarrollo de una tesis académica liderada por Cristian Amaya, estudiante de Ingeniería Forestal, con el objetivo de evaluar cómo responden las plántulas de arrayán mandarino (Myrcianthes leucoxyla), especie nativa de ecosistema de bosque altoandino y páramo de alta importancia ecológica, al uso de biofertilizantes.

 

¿Por qué usar biofertilizantes?

Son alternativas amigables con el ambiente que reemplazan los fertilizantes químicos.

Pueden decidirse por:

  • Humus de lombriz: abono orgánico producto de la descomposición de materia orgánica por lombrices; a través de sus interacciones con comunidades microbianas modifican la estructura del suelo mejorando sus propiedades químicas y físicas, generando un suelo rico en nutrientes y microorganismos beneficiosos para el material vegetal que se establece en él.
  • Micorrizas: hongos benéficos que viven en las raíces de las plantas y les ayudan a absorber agua y nutrientes importantes como nitrógeno.

Acciones:

Se trabajó con 120 plántulas de arrayán mandarino, todas de tamaño similar, a las cuales se les realizó cuatro tipos de manejo:

  1. Plantas sin ningún fertilizante (control).
  2. Plantas con humus de lombriz líquido.
  3. Plantas con micorrizas líquidas.
  4. Plantas con humus de lombriz y micorrizas al mismo tiempo.

Todas las plántulas se mantuvieron bajo las mismas condiciones de riego, luz y cuidado, para asegurar que las diferencias observadas se debieran únicamente a los tratamientos aplicados.

Durante aproximadamente seis meses (agosto a febrero de 2025) se midió periódicamente:

  • La altura de las plantas, el grosor del tallo y el tamaño de las hojas al final del experimento.

Resultados:

Todas las plantas crecieron con el paso del tiempo, lo cual era normal. Sin embargo, las que recibieron biofertilizantes crecieron más rápido que las que no recibieron ningún tratamiento.

De forma general se observó que:

  • Las plantas con humus de lombriz desarrollaron tallos más gruesos.
  • Las plantas con humus y micorrizas (combinados) alcanzaron mayores
  • Las plantas con micorrizas tuvieron mayor crecimiento y mejor desarrollo de raíces que las plantas sin tratamiento.

Además, al final del estudio, las plantas tratadas con humus, ya sea solo o en combinación con micorrizas, presentaron hojas de mayor tamaño. Esto es importante, ya que permiten a la planta captar mayor cantidad de luz, aumentar la tasa fotosíntéticay producir más energía para su crecimiento.

Es importante resaltar que los biofertilizantes no provocaron cambios inmediatos. Su efecto se dio de manera progresiva, haciendo que las plantas crecieran un poco más rápido cada día. Aunque estas diferencias parecen pequeñas al inicio, con el paso del tiempo se vuelven claras y significativas.

¿Cómo aportan estos resultados a la restauración?

El uso de biofertilizantes (en solitario o combinado con micorrizas) utilizados en el experimento demostraron, más allá del impacto positivo en el medio ambiente, que favorece el crecimiento y desarrollo de las plántulas de Arrayan mandarino, esto siendo visible en plantas más altas, con tallos más firmes y hojas más grandes con mejor capacidad de adaptación en terreno. Esto puede traducirse en:

  • Mayor capacidad de supervivencia y establecimiento en campo y crecimiento más rápido durante los primeros meses, siendo especies pioneras utilizadas en etapas tempranas de procesos de restauración ecológica.

Por lo tanto, el uso de estos biofertilizantes en viveros puede ser una estrategia para mejorar la calidad del material vegetal destinado a proyectos de restauración ecológica con especies nativas. Es importante replicar este tipo de experimentos en otras especies del vivero con el objetivo de evaluar su éxito y alcance a gran escala, sin embargo, la tesis presenta información de alta utilidad para la mejora de procesos en viveros de alta montaña y ecosistemas estratégicos.

 

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