“Las cuevas de los aviones y el cacao, son mi gran orgullo”

Los Santandereanos se sienten muy orgullosos de sus raíces, ya que su tierra posee lugares mágicos en donde su riqueza natural, clima y tradiciones, son los principales atractivos de quienes la visitan.

Es por eso que Juan Carlos Maldonado, un Chucureño de 44 años, agricultor de cacao y monitor microclimatico del área de influencia de la Central Hidroeléctrica Sogamoso, además de cultivar en la finca Santa Helena, lugar que administra desde hace más de ocho años, se prepara cada fin de semana para recibir a cientos de turistas de diferentes lugares del mundo, en busca de aventura extrema y conexión con la naturaleza.

En el año 1999, el antiguo propietario de la finca Santa Helena, ubicada en la vereda Cantarranas del municipio de San Vicente de Chucurí, descubrió, entre su finca y las montañas, la quebrada La Platanala, un lugar mágico formado por dos fuentes de agua y 7 pozos de aguas cristalinas, lugar que llamo “Las cuevas de los aviones” en honor a un pájaro que habita allí, llamado el avión común (Delichon urbicum), una especie de ave paseriforme migratoria de la familia de las golondrinas, que le gusta vivir en colinas oscuras y hacer sus nidos de barro completamente cerrados.

El turismo agroecológico enriquece la experiencia de cualquier viajero, al promover el cuidado de la flora, fauna y atractivos turísticos naturales como la finca Santa Helena, que además de poseer Las cuevas de los aviones, brinda la experiencia de conocer y caminar por los senderos del cultivo de cacao, el cual es insignia de la región y el principal orgullo de Juan Carlos Maldonado.

“A las personas que nos visitan y que tal vez no conocen, le realizamos una pequeña ruta del cacao, en donde pueden conocer todo el proceso del cultivo y el procesamiento de los granos de cacao hasta convertirse en chocolate. Para algunas personas es algo sorprendente”, manifestó Juan Carlos Maldonado.

Para él, mantener su cultivo sano y productivo es lo más importante, por eso le dedica gran parte de la semana a las labores propias de la agricultura y al monitoreo microclimatico que realiza a diario, ya que gracias a ello conoce la relación entre clima y su cultivo, identificando los meses de más lluvia y menos lluvia, datos que además de ayudarle a llevar un control fitosanitario y le facilita monitorear la cantidad de precipitaciones que caen en tiempo de invierno, información que lo alerta ante posibles crecientes en las fuentes hídricas.

“Poder realizar mis dos pasiones en un solo lugar es para mí muy gratificante, por eso estoy siempre dispuesto a aprender cosas nuevas al participar de los proyectos que nos brindan y así poder ofrecer una mejor experiencia agrocultural y turística a quienes nos visitan de tan lejos”, argumentó Juan Carlos Maldonado.

Para Juan Carlos, la su riqueza natural de su finca es algo que lo llena de mucho orgullo, pues tener la oportunidad de dar a conocer las especies de animales y frutos que hacen parte del ecosistema, lo motivan a seguir capacitándose para brindar una mejor experiencia a quienes visitan el territorio santandereano.

Esta información hace parte del “Programa para atender la percepción de la comunidad acerca de posibles cambios microclimáticos ocasionados por el embalse Topocoro” y el Proyecto de Monitoreo Climático Participativo en el área de influencia de la Central Hidroeléctrica Sogamoso, desarrollado mediante el convenio 47-681 entre ISAGEN y Fundación Natura.

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