Fuentes semilleras: un aspecto estratégico para la restauración asistida de los Bosques Secos

El Bosque Seco Tropical (bs-T) es uno de los ecosistemas más amenazados por las largas temporadas de sequía que lo caracterizan. En Colombia, se estima que queda tan solo el 8% de este bosque, poniendo en riesgo a una extensa diversidad de especies de fauna, como el tití cabeciblanco, el marimonda del Magdalena y la guacamaya verde, y de flora, como el cedro, la ceiba de Tolú y el guayacán rosado.

Por eso, es tan importante sumar esfuerzos para la protección de este ecosistema. Esto se logra a través de procesos de restauración ecológica que se enmarcan en iniciativas internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas.

En ese sentido, Colombia avanza en iniciativas como el Proceso de restauración ecológica del bosque seco tropical del Huila, que se implementa en el área de compensación de la Central Hidroeléctrica El Quimbo, de la empresa Enel Colombia. Para ello, se ha consolidado el Centro de Investigación de Bosque Seco Tropical – Attalea, que ha sido sede de varios estudios, experimentos e investigaciones sobre la domesticación y propagación de especies nativas.

Recientemente, la revista Bois et Forêts des Tropiques publicó un artículo que analiza el papel de las fuentes semilleras forestales en los procesos de restauración ecológica, principalmente en ecosistemas de Sudamérica. Francisco Torres, jefe de proyecto de Fundación Natura, y Jennifer Lorena Hoyos, tesista de la Universidad del Valle, son dos de los autores de esta investigación, donde resaltaron el proceso realizado en el Centro de Investigación de Bosque Seco Tropical – Attalea.

“Este estudio aporta a los procesos de restauración ecológica asistida en Colombia, al plantear una de las primeras aproximaciones orientadas a la domesticación, uso y propagación de especies nativas de bs-T, bajo criterios técnicos y científicos, en un contexto donde la información disponible aún es limitada o inexistente para muchas especies forestales. En el país, gran parte de los programas de restauración han enfrentado limitaciones relacionadas con la escasa disponibilidad de material vegetal nativo y la falta de información sobre fenología, producción de semillas, propagación y manejo de especies propias de este ecosistema”, afirmó Francisco Torres.

En este sentido, la investigación permite generar conocimiento base sobre fuentes semilleras nativas, estableciendo parámetros técnicos durante las acciones de recolección, selección y propagación de especies prioritarias.

Además, esta experiencia desarrollada en el departamento del Huila es un gran ejemplo que puede ser replicado en otras zonas con condiciones ecológicas

similares, contribuyendo a fortalecer programas regionales de restauración. Asimismo, puede emplearse como referencia metodológica para otros ecosistemas estratégicos del país.

Es importante considerar que cada ecosistema presenta condiciones particulares de clima, suelo, dinámica ecológica y composición florística, por lo que los protocolos y estrategias deben adaptarse a las limitantes y potencialidades locales.

Por otro lado, el artículo publicado también menciona otras iniciativas desarrolladas en Argentina y Brasil relacionadas con las fuentes semilleras forestales, que enfrentan retos y contextos que se diferencian de los de Colombia, principalmente relacionados con la fragmentación del paisaje, la pérdida acelerada de cobertura vegetal, la expansión agropecuaria y la limitada disponibilidad de semillas y material vegetal nativo.

Pero también tienen factores en común, como la deforestación, que ha sido significativa debido al avance de la ganadería extensiva y de sistemas agrícolas industriales dominados por cultivos como la soya y el maíz. A esto se suman los efectos del cambio climático, que incrementan la vulnerabilidad ecológica y evidencian la necesidad de fortalecer políticas públicas y acciones concretas de restauración.

“Una de las principales lecciones que Colombia puede aprender es la consolidación de redes de semillas, con sistemas organizados de recolección, producción y comercialización de semillas de especies nativas priorizadas para la restauración, como ejemplo en Brasil, la restauración ecológica no solo ha sido abordada desde una perspectiva ambiental, sino también social y económica, permitiendo que comunidades locales encuentren en la recolección de semillas una fuente de ingresos y empleo rural. Entre 2010 y 2020, los recolectores comercializaron más de 416 toneladas de semillas nativas, actividad que involucró aproximadamente 30,000 recolectores por año y generó más de USD 146 millones”, aseguró Francisco.

Un factor para resaltar y tener como referencia en Colombia es el fortalecimiento de políticas ambientales y marcos normativos, en Argentina se ha permitido consolidar avances en restauración ecológica, particularmente en ecosistemas secos como el Gran Chaco. Asimismo, con la implementación de la Ley de Bosques Nativos (Ley 26.331) en 2007, que fortaleció los procesos de conservación y restauración mediante programas financiados para la protección de bosques nativos.

“Gracias a este marco normativo, aproximadamente el 18% de las investigaciones relacionadas con restauración ecológica en Argentina se han concentrado en este ecosistema, con énfasis en la recuperación de la funcionalidad ecológica de los bosques secos, el uso de especies localmente adaptadas y la implementación de fuentes de semillas sostenibles y diversificadas. Adicionalmente, iniciativas como el Programa Nacional de Restauración Ecológica y la creación de la Red de Restauración Ecológica de Argentina han permitido articular esfuerzos científicos,

institucionales y comunitarios orientados a restaurar más de un millón de hectáreas de tierras degradadas mediante estrategias asistidas y no asistidas de restauración, incluyendo el establecimiento de especies nativas y el manejo sostenible de semillas forestales”, agregó Torres.

Adicionalmente Francisco señaló algunos retos que tiene Colombia, como el fortalecimiento de políticas de restauración a largo plazo, la promoción de investigaciones sobre especies nativas y la consolidación de cadenas de suministro de semillas y viveros forestales adaptadas a las condiciones locales. Asimismo, resaltó la importancia de integrar a las comunidades rurales en estos procesos, generando capacidades técnicas y oportunidades económicas asociadas a la producción de semillas y material vegetal nativo de alta calidad.

Consulta el artículo completo aquí:
https://revues.cirad.fr/index.php/BFT/article/view/37869

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